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Diseño web

5 señales de que necesitas un rediseño web en Donostia

Portátil cerrado y un teléfono sobre la mesa de una cafetería con vistas al puerto y a las casas del paseo marítimo.

Una web no se rediseña porque haya pasado el tiempo, sino porque está costando dinero. Estas son las cinco señales que se repiten en los negocios de Donostia que llegan preguntando si les toca, y una que dice justo lo contrario.

Antes de nada, lo incómodo: rehacer la web no es la respuesta la mayoría de las veces. Muchas webs que parecen agotadas tienen cuatro problemas concretos que se arreglan sobre lo que ya hay, por bastante menos dinero. Rehacerla se justifica cuando arreglarla sale más caro que empezar de cero, y eso hay que demostrarlo, no suponerlo.

1. Tarda más de tres segundos en el móvil

Es la señal más objetiva y la que más se nota en la caja. Casi todo el mundo te va a abrir desde el teléfono, muchas veces por la calle y con la cobertura que haya. Si tarda, se vuelven al listado de Google y entran en el de al lado. No hay diseño que compense eso.

El peso rara vez viene de tus fotos: viene del tema comprado y del maquetador visual, que cargan decenas de hojas de estilo y scripts que tu página no usa. Se puede aligerar bastante sin rehacer nada, y cuando ya no se puede, esa sí es una razón de rediseño.

2. Solo te encuentran los que ya te conocen

Míralo en Search Console, que es gratis: si casi todas tus visitas vienen de gente buscando el nombre de tu negocio, tu web no está trayendo clientes nuevos. Está haciendo de tarjeta de visita.

Y ojo, porque esto casi nunca se arregla rediseñando. Se arregla con páginas que hoy no existen: una por cada servicio que vendes de verdad. La web más bonita de Donostia no aparece por «reformas de baño» si no tiene una página que hable de reformas de baño.

3. No dice dónde trabajas

Pasa más de lo que parece, y en una ciudad como esta es caro. Hay webs correctas que no dicen ni una vez en qué ciudad o provincia trabajan: ni en el título, ni en el texto, ni en el pie. Google no lo adivina por el dominio ni por dónde esté alojada la web.

Es de lo más barato de arreglar y no hace falta rediseño ninguno.

4. No puedes cambiar nada sin llamar a alguien

Si cambiar un teléfono, un precio o un horario exige un correo y esperar tres días, la web se queda desactualizada sola. Y una web desactualizada deja de ser un activo: los horarios mal puestos y los servicios que ya no ofreces hacen más daño que no tener nada.

Esta sí suele acabar en rediseño, porque casi siempre significa que está montada sobre algo que nadie puede tocar sin romperlo.

5. Te da vergüenza pasar el enlace

Es la menos técnica y la más honesta de todas. Si cuando alguien te pide la web contestas «bueno, está un poco antigua», ya has perdido la mitad del argumento antes de empezar. En sectores donde el cliente compara antes de llamar —reformas, clínicas, asesorías, servicios profesionales— la web es el presupuesto.

La señal que dice que NO te toca

Si tu web es fea pero carga rápido, tiene una página por servicio y te llega gente nueva por búsquedas que no son tu nombre, no la rehagas. Estás a tiempo de invertir ese dinero en contenido, que es lo que te está funcionando. Un rediseño mal planteado puede tirar por la borda posiciones que costaron años, sobre todo si se cambian las URLs sin redirigir.

Si acabas rediseñando, las tres cosas que no se pueden olvidar

  • Redirigir todas las URLs viejas a su equivalente nueva. Es la forma más habitual de perder el posicionamiento de golpe: la web nueva sale preciosa y el tráfico se desploma porque veinte URLs indexadas empiezan a dar error.
  • Conservar el contenido que funcionaba. Antes de tocar nada, mira en Search Console qué páginas te traen gente. Esas no se tiran: se mejoran.
  • Decidir el idioma antes de empezar. Si algún día quieres la web en euskera, se plantea ahora: convertirla después es rehacer media web.

Preguntas frecuentes

¿Cada cuánto hay que rediseñar una web?

No hay plazo. Hay webs de ocho años que funcionan y webs de dos que no. La pregunta buena no es cuántos años tiene, sino si carga rápido, si te trae clientes nuevos y si la puedes actualizar tú.

¿Se pierde posicionamiento al rediseñar?

Solo si se hace mal, y el error casi siempre es el mismo: cambiar las URLs sin redirigir las antiguas. Bien hecho, un rediseño que arregla la velocidad y añade páginas de servicio suele mejorar las posiciones, no empeorarlas.

¿Cuánto cuesta rediseñar una web en Donostia?

No hay una cifra que sirva para todas: lo que mueve el precio es el número de páginas reales, si hay tienda, si hay que migrar contenido y si va en dos idiomas. Lo que no explica el precio es la plantilla.

¿Puedo arreglar la que tengo en vez de rehacerla?

Muy a menudo sí, y es lo que suele salir a cuenta: velocidad, páginas que faltan, títulos y enlazado interno se tocan sobre lo que hay. Merece la pena mirarlo antes de gastar en una web nueva.

¿WordPress con maquetador es un problema?

WordPress no; el maquetador visual pesa. Se puede aligerar mucho sin cambiar de herramienta. Cuando el proyecto es grande y la velocidad importa de verdad, un tema hecho a medida rinde mejor.

Cuánto tarda y qué te van a pedir

Una web de servicios normal, de entre cinco y diez páginas reales, son entre cuatro y ocho semanas. Lo que alarga los plazos casi nunca es el diseño: son los textos y las fotos, que dependen de ti. Conviene saberlo antes de firmar, porque un proyecto parado dos meses esperando contenidos es la situación más común que hay.

  • Qué vendes exactamente, separado por servicios. No «reformas», sino qué reformas y para quién.
  • Fotos propias. Las de banco de imágenes se reconocen a la primera y restan credibilidad en un negocio local.
  • Accesos: dominio, hosting, correo y ficha de Google. Si están en manos de alguien con quien ya no hablas, eso hay que resolverlo antes de empezar.
  • Casos o clientes que puedas nombrar. Es lo que más convierte y lo que más tarda en reunirse.

Qué pedir por escrito antes de firmar

Qué pedirPor qué importa
Que el dominio y el hosting queden a tu nombreEs lo que decide si puedes irte. Si están a nombre de quien te la hace, la web no es del todo tuya.
Quién escribe los textosEs la mitad del trabajo y la mitad de los presupuestos no lo aclara. Si los escribes tú, el precio debería bajar; si no, tiene que estar dentro.
Qué pasa con las URLs actualesDebe decir explícitamente que se redirigen las antiguas. Si no aparece en el presupuesto, pregúntalo.
Quién puede editar despuésSi vas a poder cambiar un precio o un horario sin depender de nadie, y con qué formación.
Qué incluye el mantenimientoCopias, actualizaciones y cuántos cambios al mes entran. «Mantenimiento» sin número es una palabra vacía.

¿Rediseño o arreglo?

En la auditoría se ve si tu web tiene un problema de cuatro cosas o de base, y cuánto costaría cada camino. Es gratis y sale por escrito.

Antes de aplicar nada de esto

Mira primero dónde estás.

La auditoría gratuita te dice dónde apareces cuando te buscan, dónde estás en el mapa por toda tu zona y qué hace tu web con las visitas que ya recibe. Los hallazgos te los quedas contrates o no.

Cómo lo trabaja Krelo Studio: Diseño web en Donostia →

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