DMC Cerámicas
0euros pagados en anuncios
Tienda familiar desde 1935. Capta clientes de obra y de particular solo por búsqueda orgánica, sin pagar publicidad. 96 de rendimiento y 100 de SEO.
Ver el portfolio
Diseño web en Donostia-San Sebastián, de principio a fin por una sola persona: yo, Iñaki Larrea. Webs corporativas, de negocio local y tiendas online en WordPress o a medida, pensadas desde el primer boceto para Google, para el mapa y para las IA, con mantenimiento mensual y sin permanencia.
Krelo Studio diseña y programa páginas web a medida para empresas de Donostia-San Sebastián, con el SEO técnico dentro y la ficha de Google incluida: la misma persona hace el diseño, el código y los textos. Porque la mayoría de páginas web de negocio de aquí están bien hechas y no aparecen cuando alguien busca lo que venden. Bioisola, empresa de aislamientos de Gipuzkoa, recibe hoy 15 veces más formularios con su web nueva.
DMC Cerámicas, tienda familiar de Donostia desde 1935, capta hoy a sus clientes por búsqueda orgánica, sin un euro en anuncios, con la web que le hice: ver el caso.
Esa pregunta ya no se escribe solo en Google: también en ChatGPT, que responde con dos o tres nombres.
Mira cómo se separa esta web en cinco capas. Son las cinco cosas que trae la tuya de serie, resumidas antes de entrar en detalle.
Diseño y desarrollo web a medida, sin plantilla comprada.
SEO técnico dentro del desarrollo, no encima.
Ficha de Google y Maps de la zona.
Mantenimiento y cambios todo el mes.
Sin permanencia, cancelas con 2 meses de aviso.
0euros pagados en anuncios
Tienda familiar desde 1935. Capta clientes de obra y de particular solo por búsqueda orgánica, sin pagar publicidad. 96 de rendimiento y 100 de SEO.
Ver el portfolio
×15formularios con la web nueva
×15 formularios y el triple de llamadas cada mes. Primero del GeoRank en más de 6 búsquedas. Hoy tienen cuatro meses de lista de espera.
Caso completo de Bioisola

12días hasta ser los primeros en Maps
Primeros en Maps en 12 días. En «comida a domicilio» pasaron del puesto 103 al 9 de 186 negocios, compitiendo con KFC y Ginos.
Ver el caso entero
10búsquedas con ella en cabeza
Web hecha por mí. Primeros en 10 búsquedas y primer puesto de la provincia en su término principal. 97 de rendimiento, 100 de SEO.
Más casos
5torneos, una portada para todos
Llevan desde 2010 montando campus y competiciones para chavales. El diseño y la programación de su web nueva son trabajo mío, de la primera pantalla a la última línea de código.
Ver su web
Resultados de clientes reales. No son una previsión ni una garantía: lo que se puede prometer es el trabajo, no el puesto en Google.
¿Quieres saber qué haría con la tuya? Empieza por la auditoría: es gratis y te la explico yo.
Diseño y desarrollo de páginas web a medida en Donostia-San Sebastián, con el SEO técnico dentro del propio desarrollo, la ficha de Google Business Profile montada y mantenimiento mensual. Sin plantillas compradas y sin maquetadores que dejan la página pesando ocho megas.
No es lo mismo posicionar «reformas» que «reformas Gros» o «reformas Amara». La auditoría sale con las búsquedas reales de tu zona y con quién las tiene ahora, que casi nunca es quien tú creías.
Se diseña para lo que vendes tú. Una tienda con exposición y una empresa que trabaja por presupuesto necesitan páginas distintas, y la diferencia no es el color: es qué ve primero quien entra y qué tiene que hacer después.
Velocidad, indexación, estructura de encabezados y datos estructurados se hacen mientras se construye. Añadirlos después es rehacer media web, y por eso casi nunca se hace.
En Donostia buena parte de las llamadas salen de Maps y no de la web. La ficha se monta entera y la posición se mide en cuadrícula por barrios: ser el primero en tu calle y nadie en Amara es la versión más común de «ya estamos en Google».
Cambios y mantenimiento todos los meses sin pedir presupuesto por cada cosa. Una web que nadie toca en dos años vuelve a estar donde estaba.
Para empresas de servicios que trabajan por presupuesto. Lo que decide aquí no es la portada: son las páginas de servicio, que es donde aterriza quien busca algo concreto.
Para quien depende de que le encuentren en Donosti y alrededores. Va pegada a la ficha de Google y a las búsquedas con nombre de barrio o de pueblo.
Para vender producto. Es el proyecto más grande de todos: catálogo, fichas, pagos, envíos y un SEO que no se parece en nada al de una web de servicios.
Una sola página con un solo objetivo, para una campaña o un servicio concreto. Se mide por lo que convierte, no por lo que gusta.
Para webs que ya existen y no traen a nadie. A veces se salva lo que hay; a veces sale más barato empezar de cero que pelearse cada mes con el maquetador con el que se hizo.
Para quien no quiere esperar seis meses a empezar a posicionar. El desarrollo y el SEO se hacen juntos, que es cuando sale bien y barato. Lo cuento en posicionamiento SEO en Donostia.
Se puede hacer una web preciosa que no aparezca en Google. Pasa constantemente, y no porque el diseñador lo hiciera mal: pasa porque el desarrollo web y el posicionamiento se contratan por separado, con meses de diferencia y a veces a proveedores distintos.
Cuando el SEO llega después, la mitad del trabajo consiste en deshacer decisiones ya tomadas: una arquitectura que no distingue servicios, URLs inventadas sobre la marcha, encabezados puestos por tamaño de letra y no por jerarquía, imágenes de cuatro megas y un maquetador que mete tanto código que la página tarda seis segundos en abrirse en un móvil.
Aquí van juntos. La estructura de páginas sale de lo que busca la gente en Donostia antes de dibujar nada; la velocidad y los datos estructurados se hacen mientras se programa; y el contenido se escribe para las búsquedas que traen clientes, no para las que quedan bien en un informe.
Una web y una ficha de Google Business Profile no compiten: se sostienen. La ficha te sitúa en el mapa y la web da el detalle que allí no entra.
Buscador, mapa y respuesta de IA: tres sitios donde te encuentran, con tu web detrás de los tres.
La ficha es la que sale cuando alguien busca con el móvil en la mano y decide en diez segundos a quién llama. La web explica servicios, trabajos anteriores y por qué tú y no el de al lado.
Google cruza las dos. Una ficha bien montada con una web pobre detrás tiene techo, y una web buena sin ficha desaparece justo en el momento en que el cliente ya está decidido a comprar. Por eso el SEO local entra siempre en el proyecto, aunque hayas venido buscando solo diseño.
Y se mide de verdad: la posición en el mapa no es un número, es un número por punto del área. Ser el primero en tu calle y el decimoquinto a kilómetro y medio es la situación más común, y la media de la ciudad no la enseña.
Casi nada de lo que separa una web profesional de una barata se ve en una captura. Se ve a los tres meses, cuando una trae contactos y la otra no, o cuando hay que añadir un servicio nuevo y en una se hace en una tarde y en la otra hay que rehacer medio sitio.
Lo que hay debajo: que cargue rápido —cada segundo de más se lleva visitas por delante, y en móvil con datos se nota el doble—; que funcione de verdad en el teléfono —responsive de verdad, sin zoom para pulsar—; que tenga certificado SSL y un gestor actualizado, porque una web hackeada desaparece de Google en días; y que cumpla unos mínimos de accesibilidad, que además de ser lo correcto es obligatorio para bastantes empresas.
Y luego lo que casi nadie mira al comprar: que tengas analítica configurada para saber de dónde viene cada contacto, formularios que avisen de verdad cuando alguien escribe, y una estructura que Google entienda sin tener que adivinar de qué va cada página.
Rehacer una web que funciona es tirar dinero y, si tenía posicionamiento, tirar también los años que costó ganarlo. Antes de presupuestar nada se mira si lo que hay se puede salvar.
El error más habitual al encargar una web es empezar por el aspecto: qué tipografía, qué colores, qué animación en la portada. Todo eso importa, pero va después. Antes hay que saber qué quiere quien entra y qué necesita ver para decidirse.
Una página que funciona responde cinco cosas en este orden: qué haces, para quién, por qué tú, qué has conseguido y qué tiene que hacer ahora. Si falta una, la persona se va a mirar a otro y no vuelve — y no lo va a hacer porque la web fuera fea, sino porque no encontró lo que buscaba.
Por eso el diseño se decide después de la estructura y no al revés. Es menos lucido de enseñar en una reunión y es lo que hace que una web de aspecto sobrio convierta el triple que otra espectacular.
Poner «Donostia» detrás de cada frase no convierte una web en local. Es lo primero que hace todo el mundo y es lo que menos funciona: Google lleva años sin necesitar que le repitan el nombre de la ciudad para saber dónde estás.
Lo que sí mira: que tengas una ficha de Google Business Profile viva y bien categorizada, que el nombre, la dirección y el teléfono coincidan en todos los sitios donde apareces, que otras webs de la zona te mencionen, y que tu contenido hable de cosas que solo puede contar alguien que trabaja aquí. Las señales son de fuera de tu web tanto como de dentro.
Trabajo con negocios de Donostia-San Sebastián y del resto de Gipuzkoa —Pasaia, Irun, Errenteria, Tolosa, Hondarribia— y en la propia ciudad la diferencia entre Gros, Amara, el Centro o el Antiguo es real: la posición en el mapa cambia de un barrio a otro. Por eso se mide por puntos y no por una media que no dice nada.
Las dos cosas son legítimas y las dos se venden como «diseño web». La diferencia de precio entre una y otra suele ser grande, así que conviene saber qué se está comprando.
Que quede claro: una plantilla no es mala. Lo que no tiene sentido es pagar precio de diseño a medida para acabar cambiando el logo y los colores de un tema que usan otras cien empresas.
Antes de nada, una aclaración que cambia toda la conversación: WordPress no es un diseño, es un gestor de contenidos. Sirve para que puedas cambiar textos y fotos sin llamar a nadie. Lo que la gente llama «una web de WordPress» casi siempre son tres cosas apiladas: WordPress, más un tema comprado, más un maquetador visual tipo Elementor o Divi. Y el peso, la lentitud y los sustos vienen casi siempre de las dos últimas, no del primero.
Hay tres caminos y cada uno se paga de una manera. Tema comprado con maquetador: lo más rápido y lo más barato de arrancar, y también lo más pesado — cada bloque arrastra su propio código lo uses o no, y acabas con quince plugins para cosas que deberían venir de serie. Tema propio sobre WordPress: conservas el panel para editar, pero el código lo escribe alguien y solo carga lo que la página usa. Desarrollo sin gestor: lo más rápido de todo, y la contrapartida es que no puedes tocar nada sin ayuda.
La decisión no sale de cuál es «mejor», sale de tres preguntas concretas: quién va a editar la web y cada cuánto; cuánto tiene que pesar, que en una tienda o en una web que vive del móvil es dinero directo; y cuánto va a crecer. Una web de cinco páginas que nadie va a tocar en dos años y una tienda con cuatrocientas referencias no piden lo mismo, y venderles lo mismo es lo que pasa cuando el proveedor solo sabe hacer una cosa.
Un ejemplo que puedes comprobar sin fiarte de mí: esta misma web va sobre WordPress con un tema escrito a mano, sin maquetador. El CSS se sirve dentro de la página en lugar de en tres archivos aparte, porque cada archivo de estilos es una orden al navegador de no pintar nada hasta descargarlo. Son decisiones pequeñas y aburridas que no se ven en una captura de pantalla y sí se ven en el tiempo de carga.
Y sobre la seguridad, que es la otra mitad de la pregunta: WordPress no es inseguro; lo inseguro es acumular plugins que ya nadie mantiene y no actualizar durante dos años. Cuantas menos piezas de terceros haya entre lo que escribes y lo que se descarga el navegador, menos puertas hay que vigilar. Por eso aquí se instala lo mínimo, y lo que se instala se justifica.
Cada vez más gente no compara diez enlaces: le pregunta a ChatGPT, a Gemini o a Perplexity, o lee el resumen con IA que Google pone encima de los resultados. Y recibe una respuesta con dos o tres negocios dentro. Eso cambia lo que tiene que hacer una web: ya no basta con gustarle a una persona, tiene que poder leerse por una máquina sin ambigüedad.
Con el aviso de siempre, que aquí se repite porque es el que más se falsea: nadie controla lo que responde una IA. Quien te venda un puesto ahí te vende lo mismo que quien te garantiza el primero de Google. Lo que sí se puede hacer es que la información esté ordenada y sea extraíble, y eso es trabajo de desarrollo, no de marketing. La otra mitad, lo que no depende de la web, la cuento aparte: posicionamiento en ChatGPT y buscadores con IA.
En la práctica son cuatro cosas dentro del código. Datos estructurados (Schema.org) diciendo qué es cada cosa: el negocio, el servicio, la zona donde trabaja, quién lo firma y qué responde cada pregunta. Encabezados que dicen de qué va lo que hay debajo, porque son el índice por el que se trocea una página. Preguntas con su respuesta en una frase, delante del párrafo largo. Y texto en el HTML: lo que solo aparece después de que se ejecute un script tiene muchas más papeletas de no leerse nunca.
Nada de eso es un servicio aparte ni una línea más en el presupuesto: es cómo se escribe una web desde el primer día, y hacerlo después cuesta el doble. Si quieres comprobarlo, el código fuente de esta página lo lleva todo puesto.
La arquitectura no sale de cuántas pestañas quedan bien en el menú. Sale de lo que necesita el negocio y de lo que busca su cliente. Esta es la base sobre la que se decide en casi todos los proyectos.
Explicar en tres segundos qué haces y para quién. No es un escaparate: es un desvío hacia la página que le interesa a cada uno.
Una por servicio, no una sola con todo dentro. Es donde aterriza quien busca algo concreto, y donde se posiciona.
La más leída antes de pedir presupuesto en negocio local. Genera confianza o la destruye.
Demostrar lo que dices. Una cifra vale más que diez adjetivos.
Convertir. Con formulario corto, teléfono visible y sin pedir datos que no vas a usar.
Resolver las objeciones que hoy te llegan por teléfono, y de paso responder a lo que la gente busca.
Captar a quien todavía no sabe que te necesita. Es lento y es lo primero que se abandona.
Solo si trabajas una zona concreta y tienes algo real que contar de ella. Si no, sobra.
Puesto en una lista porque es la parte que más varía entre dos presupuestos que parecen iguales. Lo que no está en esta lista, no está incluido, y también se dice.
Se dibuja para tu negocio. No se compra un tema y se le cambia el logo y los colores.
Se escribe el código de la web y se optimiza la carga. Se mide con datos, no con la sensación de que va rápido en tu ordenador.
Se diseña pensando en el móvil primero, que es por donde entra la mayoría. No es «que se vea bien», es que se pueda usar con una mano.
Estructura, encabezados, metadatos, datos estructurados, sitemap e indexación. Va dentro del desarrollo.
Se escriben aquí salvo que prefieras escribirlos tú. Es la parte que más retrasa los proyectos cuando se deja para el cliente.
Se crea o se optimiza, con categorías, servicios y fotos. En negocio local entra siempre.
Google Analytics 4 y Search Console configurados, con los formularios y las llamadas marcados como conversión.
Actualizaciones, copias de seguridad y los cambios del mes. Una web sin mantener envejece más rápido de lo que parece.
El dominio, el alojamiento, la web y todas las cuentas son tuyos desde el primer día.
Una web nueva que no aparece en Google es la web vieja con otro color.
De aquí sale si necesitas una web nueva, si con arreglar la que tienes es suficiente, o si tu problema no es la web.
Cuánto tarda en ser usable en un móvil con datos, que es como la ve tu cliente.
Cuántas páginas tuyas conoce Google de verdad, y si conoce alguna que no debería.
Si hay una página por servicio o todo está metido en una sola, que es el fallo más común.
Si el código dice qué eres, qué haces y dónde, o si solo lo dice el texto.
Categoría, fotos, reseñas y coherencia con la web.
Si el teléfono se ve, si el formulario pide lo justo y si desde el móvil se puede llamar en un toque.
Qué páginas tienen ellos que tú no tienes. Sirve para ver el hueco, no para copiar.
Y si de ahí sale que tu web está bien y el problema es otro, eso es lo que te voy a decir.
La respuesta honesta es que depende, y el motivo no es comercial: es que «una página web» son proyectos muy distintos. Una web de cinco páginas para una empresa de servicios y una tienda online con cuatrocientos productos se llaman igual y no se parecen en nada.
Lo que sí se puede decir es qué mueve el presupuesto, para que sepas comparar dos ofertas muy distintas y entender por qué. El presupuesto se cierra después de ver qué necesitas, y es cerrado: no hay extras a mitad de proyecto.
Y si te llegan dos presupuestos muy distintos, casi nunca es que uno esté caro: es que no están vendiendo lo mismo. Uno puede ser diseño y desarrollo, y el otro incluir investigación de lo que busca tu cliente, arquitectura, textos, SEO técnico, ficha de Google, analítica y mantenimiento. Antes de comparar cifras conviene pedir a las dos partes que pongan por escrito qué entra y qué no.
No cuesta lo mismo una portada más cinco páginas de servicio que un catálogo con fichas de producto.
Una tienda añade catálogo, pagos, envíos, impuestos y un SEO propio. Es otro proyecto, no un añadido.
Si los escribes tú, baja. Si hay que investigar el sector y redactarlos, sube — y suele ser lo que más cambia el resultado.
En negocio local la foto real vende mucho más que la de catálogo, y hay que ir a hacerla.
Lo técnico va siempre incluido. El contenido y el trabajo mensual de posicionamiento es lo que se decide aparte.
Reservas, CRM, facturación o pasarelas concretas. Cada una es desarrollo, no una casilla que se activa.
Krelo Studio lo llevo yo, Iñaki Larrea. En un proyecto web eso significa que quien te hace las preguntas incómodas en la primera reunión es quien dibuja las pantallas, quien escribe el código, quien monta el SEO técnico y quien te enseña después si la web está trayendo contactos o no.
La razón por la que esto importa aquí más que en otros servicios es concreta: en diseño web, casi todo lo que se pierde se pierde en las entregas. El comercial promete algo, diseño lo dibuja de otra forma, desarrollo lo monta como puede y el SEO llega al final a ver qué se puede salvar. Cuando no hay entregas, no hay nada que salvar.
Si buscabas un diseñador web freelance en Donostia, en la práctica es esto: una persona, sin intermediarios. La diferencia es que el SEO técnico, la ficha de Google y el mantenimiento vienen dentro, en vez de quedarse para otro proveedor.
La limitación, dicha antes de que la descubras: un proyecto web ocupa semanas de trabajo seguido, así que no hay cinco proyectos abiertos a la vez. Hay meses en los que la respuesta honesta es que no hay hueco hasta más adelante.
Busco lo que vendes como lo buscaría alguien de Gros o del Antiguo —en el buscador, en el mapa y preguntando a ChatGPT— y reviso tu web y tu ficha tal como están hoy.
Con esas búsquedas delante fijo la arquitectura: qué páginas, en qué idiomas y cuál va primero. El aspecto se decide luego.
Diseño, escribo y programo; tú revisas cada pantalla. Publico, enlazo la ficha y dejo contados formularios y llamadas.
Desde tu portal ves cada mes visitas, contactos y búsquedas donde sales, sin esperar a que te mande un informe.
Cinco páginas más de diseño web, cada una con lo que se busca en su zona, y el resto de lo que hago en Donostia.
Para quien vende de Bidasoa a Debagoiena, en euskera y castellano: Diseño web en Gipuzkoa.
Tiendas de Colón y Behobia, logística y clientes que cruzan el puente: Diseño web en Irun.
Una costa que vive del verano y un invierno que también cuenta: Diseño web en Zarautz.
Talleres, oficinas técnicas y catálogos que se leen en el móvil: Diseño web en Eibar.
El comercio de siempre y una clientela que busca en euskera: Diseño web en Errenteria.
Marketing digital en Donostia, Redes sociales en Donostia y agencia SEO en San Sebastián. Y los Resultados de cada cliente.
Depende de cuántas páginas, de si hay tienda online y de quién escribe los textos. El presupuesto se cierra tras la auditoría, y es cerrado.
Depende del proyecto, y por eso el presupuesto se cierra después de ver qué necesitas. Lo que más lo mueve: cuántas páginas, si hay tienda online, quién escribe los textos, si hace falta fotografía propia y qué integraciones lleva. Lo que no varía es que el presupuesto es cerrado y no aparecen extras a mitad.
De tres a seis semanas una web corporativa; una tienda online, dos o tres meses.
Entre tres y seis semanas una web corporativa, contando desde que están los textos y las fotos. Una tienda online se va a dos o tres meses. Lo que más alarga un proyecto casi nunca es el desarrollo: es esperar al contenido.
Sí, y también sin él: se decide según el proyecto, no por costumbre.
Sí, y también sin él. WordPress va bien cuando vas a publicar contenido a menudo o necesitas una tienda. Para una web de servicios que cambia poco, un desarrollo propio va más rápido y no hay plugins que actualizar cada semana. Se decide según el caso, no por costumbre.
Sí, planteadas como el proyecto grande que son y no como «una web con carrito».
Sí. Es el proyecto más grande de todos —catálogo, pagos, envíos, impuestos y un SEO propio de fichas y categorías— y conviene plantearlo como tal desde el principio y no como «una web con carrito».
Sí, y a veces la respuesta honesta es que no hace falta.
Sí, y a veces la respuesta es que no hace falta. Si carga rápido, ya posiciona por algo y el problema es de contenido y de estructura, rehacerla entera es tirar dinero y perder el posicionamiento que tenga.
El SEO técnico sí, siempre, porque va dentro del desarrollo. El trabajo mensual de posicionamiento es aparte.
El técnico sí, siempre: estructura, velocidad, indexación, encabezados y datos estructurados se hacen mientras se construye. El trabajo mensual de posicionamiento —contenido, enlaces, seguimiento— es aparte, porque no se acaba el día que la web se publica.
El diseño decide cómo se ve; el desarrollo lo convierte en algo que funciona, carga rápido y se puede mantener.
El diseño decide cómo se ve y qué ve primero quien entra; el desarrollo lo convierte en algo que funciona, carga rápido y se puede mantener. Un diseñador web que solo entrega el diseño te deja a medio camino, y un desarrollador sin criterio de diseño te deja una web que funciona y no convence a nadie.
No, y quien te lo garantice está vendiendo algo que no controla.
No, y quien te lo garantice está vendiendo lo que no controla. Una web bien hecha quita los obstáculos técnicos y te pone en condiciones de competir; el puesto lo decide Google comparándote con el resto. Por eso aquí no se vende posición, se vende trabajo.
La base está en Donostia, con clientes por toda Gipuzkoa y fuera.
La base está en Donostia y hay clientes por toda Gipuzkoa —Pasaia, Irun, Errenteria, Tolosa— y fuera de la provincia. Para el SEO local la zona importa y se trabaja concreta; para el diseño y el desarrollo, da igual dónde estés.
Sí: en proyectos de negocio local la ficha de Google entra siempre.
Entra siempre en los proyectos de negocio local, aunque hayas venido buscando solo la web. La ficha de Google es la que decide muchas llamadas antes de que nadie llegue a tu página.
Sí: actualizaciones, copias y los cambios del mes, sin presupuestar cada modificación.
Sí: cambios y mantenimiento todos los meses, sin pedir presupuesto por cada modificación. Una web que nadie toca en dos años vuelve poco a poco a estar donde estaba.
Tuya, con su dominio y sus accesos, desde el primer día.
Tuya, con sus accesos y su dominio. Sin permanencia: se cancela avisando con dos meses, que es el tiempo de cerrar lo que esté en marcha y entregarlo todo.
Lo que más mueve la cifra es el número de páginas y quién escribe los textos, no el tamaño de la empresa.
Una web de servicios con cinco o seis páginas no cuesta lo mismo que una con veinte páginas de servicio pensadas para posicionar, aunque las dos sean de un negocio pequeño. Y hay una partida que casi nunca se pregunta y siempre pesa: si los textos y las fotos los pones tú o hay que hacerlos. Antes de comparar dos presupuestos, mira esas dos líneas.
Depende de quién vaya a editarla, de cuánto tenga que pesar y de cuánto vaya a crecer, no de cuál es «mejor».
WordPress es un gestor de contenidos, no un diseño: sirve para que puedas cambiar textos sin llamar a nadie. Lo que suele dar problemas no es WordPress, sino apilarle encima un tema comprado y un maquetador visual, que es de donde viene el peso. Se puede tener WordPress con un tema escrito a medida y quedarse con lo bueno de los dos: panel para editar y solo el código que la página usa.
Los textos, las fotos y los accesos al dominio y al alojamiento. Eso es lo que más retrasa los proyectos.
El desarrollo casi nunca es el cuello de botella: esperar al contenido sí. Si prefieres no escribirlo tú, se escribe aquí y entonces lo que hace falta es una conversación de una hora sobre el negocio. Y conviene localizar pronto quién tiene el dominio, porque en webs de más de cinco años esa contraseña la tiene a veces alguien con quien ya no hablas.
Sí, y conviene decidirlo al principio: hacerla bilingüe después cuesta bastante más.
Una web bilingüe es el doble de contenido sobre una sola estructura, y eso hay que planificarlo desde la arquitectura: cada idioma necesita sus propias direcciones y su marcado para que Google sepa cuál enseñar a quién. Convertir a mitad de camino una web que nació en un idioma es rehacer media web. Web diseinua Donostian eta Gipuzkoan, euskaraz eta gaztelaniaz.
Entre otras, las de Bioisola, Cristalería EPI y DMC Cerámicas, con sus resultados publicados.
Bioisola, empresa de aislamientos de Gipuzkoa, multiplicó por 15 los formularios y por 3 las llamadas al mes. Cristalería EPI, en Azpeitia, es primera en 10 búsquedas y en su término principal a nivel provincial, con un 97 de rendimiento y un 100 de SEO en Lighthouse. DMC Cerámicas, en Donostia, capta obra y particular solo por búsqueda orgánica, con 96 de rendimiento y 100 de SEO. Los casos están en el portfolio, con el antes y el después.
La auditoría es gratis y no es un PDF genérico: se mira tu web, tu ficha de Google y quién te está ganando las búsquedas en tu zona.