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SEO local

Guía de SEO local para restaurantes en Donostia

Portátil sobre la mesa de un restaurante junto al mar mostrando resultados de Google Maps: un listado de locales con sus valoraciones a la izquierda y el mapa con las chinchetas a la derecha.

En la Parte Vieja hay decenas de bares en tres calles. Cuando alguien busca «dónde comer» con el móvil, la proximidad no desempata nada: a esa distancia estáis todos igual de cerca. Lo que os separa son las reseñas, la categoría de la ficha y las fotos.

El SEO local de un restaurante en Donostia no se parece al de casi ningún otro sitio de España, y no por la gastronomía: por la densidad. En una ciudad normal, Google ordena el mapa sobre todo por cercanía. Aquí, en el casco viejo o en Gros, hay veinte competidores en un radio de doscientos metros, así que ese factor deja de decidir y pasan al frente los demás.

A eso se suma algo que aquí es más fuerte que en ninguna parte: una parte importante de quien te busca no vive aquí. Busca desde un hotel, en agosto o en el Zinemaldia, muchas veces en otro idioma y casi siempre a menos de una hora de sentarse a comer. Ese cliente no compara durante días: mira el mapa, lee tres reseñas y decide.

Lo que de verdad mueve el mapa en un sitio tan denso

SeñalPor qué pesa aquí más que en otros sitios
Categoría principalEs la señal más fuerte y la que más veces está mal puesta. Un sitio de pintxos declarado como «restaurante» a secas compite contra todo Donostia en vez de contra su categoría. Cambiarla mueve puestos en días.
Número y ritmo de reseñasCon veinte competidores a doscientos metros, es el desempate. Y pesa el ritmo: veinte reseñas de hace tres años valen menos que doce de este año.
Nota mediaFunciona como un filtro casi binario. Por debajo de 4,5 se sale de la foto en una zona competida, por muchas reseñas que tengas.
Fotos, y sobre todo las de los clientesEn hostelería es lo que decide el clic. Un local con cuarenta fotos propias y ninguna de clientes se lee como un folleto.
Horario correcto, festivos incluidosAquí tiene coste directo: quien te ve «cerrado» un lunes de agosto que abriste no vuelve a mirar. Y Google penaliza la información desactualizada.
La carta, en texto y no en PDFUn PDF no se lee bien y una imagen no se lee en absoluto. La carta en HTML es lo que permite aparecer por platos concretos.
AtributosTerraza, accesible, admite reservas, opciones vegetarianas, sin gluten. Son filtros que la gente usa de verdad y que casi nadie rellena.

La ficha de Google, punto por punto

La ficha es tu escaparate para el noventa por ciento de la gente que te descubre. Esto es lo que hay que tener, y lo que casi nunca está:

  • Categoría principal precisa y las secundarias que correspondan: bar de pintxos, asador, sidrería, restaurante vasco. No vale poner cinco por si acaso.
  • Menú y platos cargados dentro de la propia ficha, uno a uno. Es contenido indexable y casi nadie lo rellena.
  • Enlace de reservas conectado, si trabajas con alguna plataforma.
  • Horarios especiales cargados con antelación: Semana Grande, Zinemaldia, Navidad, los días de puente.
  • Fotos nuevas cada mes. No hace falta un fotógrafo: hace falta que no sean las mismas de 2021.
  • Respuesta a todas las reseñas, también a las buenas, y en el idioma en que estén escritas.

Las reseñas, que aquí son medio negocio

En hostelería las reseñas hacen dos trabajos: te colocan en el mapa y te venden la mesa. El segundo importa más de lo que parece, porque el cliente que te está comparando lee las tres primeras y tus respuestas, no la nota media.

La forma de conseguirlas es aburrida y funciona: pedirlas en el momento en que la gente está contenta, que en un restaurante es justo al pagar, y ponerlo a un clic con un QR en la cuenta o en la mesa. Lo que no se puede hacer, y se ve a diario, es ofrecer algo a cambio: un chupito, un descuento, un sorteo. Las condiciones de Google lo prohíben y la sanción cae sobre la ficha entera, no sobre la reseña.

Y con las malas, la regla corta: se responden todas, en público y sin discutir. Una respuesta educada a una crítica convence más que las cinco buenas de encima. Una ficha de solo cincos, en cambio, se lee como comprada.

El cliente que no vive aquí

Es la particularidad de Donostia y casi nadie la trabaja. Buena parte de tus búsquedas vienen de gente que está a pocas calles con el móvil en la mano y no habla español, o lo habla a medias. Tres cosas cambian bastante:

  • Que la carta esté también en inglés y en francés, en texto. El turista francés es tráfico de coche a hora y media, no un extra.
  • Que las reseñas en otros idiomas se respondan en su idioma. Google lo muestra y el que lee lo nota.
  • Que los platos se llamen como los busca la gente: si alguien busca «pintxos» y tu carta dice «aperitivos de autor», no existes para esa búsqueda.

Y en el otro sentido: si atiendes en euskera, dilo. Es una señal local que un competidor de fuera no puede copiar, y para el cliente de aquí pesa.

La estacionalidad, que aquí es de verdad

El calendario de Donostia manda sobre la demanda mucho más que en otras ciudades: la Semana Grande, el Zinemaldia, la temporada de sidrerías de enero a abril, los puentes largos y el verano. Un restaurante que solo trabaja el mapa en agosto llega tarde: las reseñas y el contenido tardan semanas en pesar, así que agosto se prepara en junio.

Lo mismo al revés. Enero y febrero son el momento de trabajar lo que no urge —la carta indexable, las fotos, los platos cargados en la ficha— porque en agosto no hay tiempo ni cabeza para eso.

La web del restaurante: lo mínimo que tiene que hacer

  • Carta en HTML, no en PDF ni en imagen. Es lo que te hace aparecer por platos.
  • Cargar rápido en el móvil. Quien busca dónde comer no espera cuatro segundos: vuelve al mapa y entra en el de al lado.
  • Reservar sin fricción, en dos toques y sin registro.
  • Datos de contacto idénticos a la ficha: mismo nombre, misma dirección, mismo teléfono. Las contradicciones restan.
  • Datos estructurados de restaurante, con horario, tipo de cocina y rango de precios.
  • Una página por local si tienes varios, cada una con su ficha apuntando ahí. Mandar tres fichas a la misma portada hace que compitan entre ellas.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tarda en notarse en un restaurante?

En Google Maps se mueve rápido: semanas, no trimestres. Hay casos de negocios de Gipuzkoa que pasaron a los primeros puestos de su búsqueda principal en doce días. En las búsquedas normales de Google es más lento, de tres a seis meses.

¿Cuántas reseñas necesito en Donostia?

Depende de la zona y de tu competencia directa, pero el orden de magnitud sorprende: en muchas búsquedas de la ciudad se compite con decenas, no con cientos. Importa más la nota y el ritmo que el total. Y por debajo de 4,5 en una zona densa cuesta muchísimo entrar.

¿Necesito web para salir en el mapa?

Para Maps no es imprescindible, pero se nota, y en hostelería más: la ficha manda gente a la web y ahí es donde se reserva. Sin web hay un techo del que no se pasa.

¿Qué es el pack local y por qué me importa?

Son los tres resultados con mapa que salen arriba del todo cuando alguien busca «dónde comer» o «restaurante japonés Donostia». La mayoría de la gente no baja de ahí. Entrar en esos tres puestos vale más que cualquier posición del listado de abajo.

¿Puedo hacerlo yo mismo?

La ficha sí, y merece la pena tenerla al día aunque no contrates a nadie: categorías, fotos, horarios, platos y responder reseñas es gratis y se hace en un par de tardes. Lo que cuesta llevar solo es la medición seria y el contenido sostenido.

¿Y si mi competencia lleva años arriba?

Suele ser buena noticia. La mayoría de fichas veteranas están montadas a medias y nadie las ha tocado desde que se abrieron: sin platos, con fotos viejas y sin responder una sola reseña.

En resumen

En una ciudad donde la proximidad no desempata, gana el que tiene la ficha mejor montada, las reseñas más recientes y la carta legible por una máquina. Nada de eso es caro. Lo que cuesta es hacerlo antes de la temporada, y no en mitad de ella.

Por qué platos te buscan, y por qué no apareces

Casi todo el trabajo de contenido de un restaurante de Donostia cabe en una idea: la gente busca platos y ocasiones, no restaurantes. «Dónde comer txuleta», «menú del día en Gros», «sidrería cerca», «restaurante para cenar con niños», «sitios sin gluten». Si tu carta está en un PDF o en una imagen bonita, no existes para ninguna de esas búsquedas.

Lo que busca la genteQué hace falta para salir
Un plato concretoQue ese plato esté escrito en texto en la web y cargado en la ficha, con su nombre normal. Si tu carta dice «lomo alto madurado» y la gente busca «txuleta», no coincides.
Una ocasiónCenas de empresa, comidas familiares, celebraciones. Se responde con una página o una sección propia, no con una frase en la home.
Una restricción alimentariaSin gluten, vegetariano, vegano. Son búsquedas con muchísima intención y poca competencia, y se resuelven con un atributo de la ficha y un párrafo honesto.
Una zonaParte Vieja, Gros, Amara, el Antiguo. Basta con que la web diga dónde estás y cómo se llega, sin inventarse una página por barrio.
Un momentoMenú del día, desayunos, after work, cenas tardías. Aquí manda el horario de la ficha, que tiene que estar bien hasta en los festivos.

Los cinco errores que más se repiten

  • La carta en PDF. Es el más común y el más caro: un PDF no se lee bien y una foto de la carta no se lee en absoluto.
  • Fotos de hace cuatro años. En hostelería la foto es la decisión de compra. Si el local se reformó y las fotos son las de antes, estás vendiendo otro sitio.
  • No responder reseñas. Ni las buenas. Google lee una ficha sin respuestas como una ficha sin dueño.
  • Horarios sin actualizar en agosto o en Navidad. Es la forma más rápida de perder una mesa y de que Google deje de fiarse de tus datos.
  • Tener dos fichas. Pasa mucho tras un cambio de nombre o de dueño. Las dos se reparten las reseñas y ninguna acaba de subir; hay que fusionarlas conservando la que tiene el historial.

Cómo saber si está funcionando

Sin herramientas de pago y sin creerse nada: en el panel de tu propia ficha de Google tienes cuánta gente ha pedido cómo llegar, cuántas han llamado y cuántas han entrado en la web. Esos tres números son el negocio, y son gratis.

La posición conviene mirarla desde varios puntos de la ciudad y no desde tu propio local: alrededor de tu puerta sales el primero casi siempre, y ese es justo el cliente que ya te conoce. Lo que importa es si apareces desde el hotel donde se aloja quien todavía no sabe que existes.

¿Sales cuando alguien busca dónde comer?

En la auditoría se mide tu posición en el mapa desde varios puntos de la ciudad y se ve quién te está ganando y por qué. Es gratis.

Antes de aplicar nada de esto

Mira primero dónde estás.

La auditoría gratuita te dice dónde apareces cuando te buscan, dónde estás en el mapa por toda tu zona y qué hace tu web con las visitas que ya recibe. Los hallazgos te los quedas contrates o no.

Cómo lo trabaja Krelo Studio: Agencia SEO en Gipuzkoa: SEO local y Google Maps →

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